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En primera persona III: sobre el enseñar

Enseñar Cuando pensé en escribir en primera persona sobre el enseñar, la imagen que me vino  fue la siguiente: Ringo, el perro de la casa está detrás de brisa una cachorra que acababa de llegar, la empuja, le está enseñando a subir las escaleras. Seguramente si Ringo no hubiera hecho de maestro tutor igual Brisa habría logrado en algún momento subir las escaleras, eso cuando su tamaño diera para vencer el miedo, que según interpretamos era lo que sentía ante el escalón, miedo de subir, eso parecía porque temblaba y lloraba. Enseñar a los nuevos, al recién llegado, introducirlo en el mundo eso dice Hannah Arendt que es educar, lo remite a los humanos por supuesto, pero yo creo que todos los animales le dan la bienvenida a sus recién nacidos  a la comunidad de su especie, solo hay que observar a una gata enseñando a tapar sus necesidades a un gatico, o a un pájaro (copetón que es lo que he observado) lanzando al vuelo al pichón. Tal vez  los humanos como...
MI OMBLIGO Mi ombligo es tan bonito, tan especial, tan feo, tan lleno de cicatrices, tan sensible. Mi ombligo es tan mío y sobre todo tan singular y tan trabajado. Desde mi ombligo yo vivo, pienso, sueño, me muero, entiendo, me debato, aprendo, amo, odio, recapitulo, me entristezco, me vuelvo loca, tengo manifestaciones místicas, veo, me vuelvo solitaria, encuentro manos amigas, me enamoro, deseo, pierdo el control, soy divina, asquerosa, truculenta, bonita, buena persona, gentil, amargada. Desde mi ombligo soy: duda, histeria, frío, calor.   Mi ombligo, lo he mirado tanto, lo conozco tanto, todos los procesos y los bailes bailados los he hecho con mi ombligo; con mi ombligo casi soy sabia, casi soy bruja, casi soy poeta, casi soy mujer, casi soy alegría, casi soy sexo, casi soy fluida, casi veo, casi ensueño, tengo plata, viajo, rompo el ruido, abro compuertas; con mi ombligo he visto cosas maravillosas, casi estoy sana, mi ombligo es mi amado ombligo y si me pusiera a el...
TESTIGO EN PIEL HUMANA Sólo se tiene la experiencia de sí mismo, experiencia que a veces se caracteriza por una (digamos) dificultad por ser. ¿Acaso se vive en el ser temiendo la llegada del no ser? Sería esto creer que se ocupa de manera total un “estado” cuando se es, y otro diferente cuando no se es; pero no, no es blanco o negro, no en la vida que se vive, esta más bien trascurre en esa transición que es el permanente devenir, entre lo que es y no es. LEER MÁS