Hoy antes que el sol apareciera fui a visitar el puente que construí con mi
deseo de llegar a ti. Me senté debajo
del árbol que allí desde siempre ha estado;
observé un nido, así que
decidí que el árbol permanecería. Luego
caminé en el puente hasta la orilla. Mire abajo y vi el abismo, alcé mi mirada y
en el horizonte estaba tu espectro,
lo supe: tú nunca construirías tu parte.
Así que clamé al cielo que cayera un rayo.
Caminé serena,
nuevamente me senté junto al
árbol y mientras escuchaba el canto del
pájaro que el árbol habitaba, vi arder con mucho amor la mitad del puente
por mí construido
Yuri Magnolia Arias Montenegro
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